martes, 8 de abril de 2014

“BAJO LA INFLUENCIA DEL ESTIGMA”

¡Buenas tardes!

Hoy martes, queremos haceros partícipes de la experiencia de un alumno de enfermería que realizó las prácticas de tercer curso en un hospital psiquiátrico.
Con este relato queremos compartir con todos vosotros cómo fue su experiencia en el ámbito de la salud mental (miedos, inseguridades, evolución…). Además, os invitamos a todos aquellos que os sintáis identificados, hacernos saber vuestras experiencias y cómo vivisteis vuestro paso por un centro psiquiátrico.

Muchas gracias y feliz martes!!!

Todavía recuerdo cuando me anunciaron que en las prácticas de tercer curso era obligatorio pasar por un centro psiquiátrico. Sinceramente, pensé: ¡no por favor! En ese instante, me pasaron muchas cosas por la cabeza… ¡qué miedo!, ¿qué voy hacer yo rodeado de gente peligrosa?, ¿y si intentan hacerme daño…?. Pocos días después, nos hicieron saber en qué unidades realizaríamos las practicas. A mí, me tocaba estar un mes en el centro psiquiátrico de Sant Boi. Un mes… pensé. Al llegar a casa, les hice saber a mis padres y hermana dónde me habían asignado las prácticas, y al anunciarles que iba a estar un mes en psiquiatría dijeron “¿no te pasará nada, no?, allí hay gente peligrosa…. ¡hay como te hagan daño!” Pero dentro de mí me decía “seguro que no es para tanto… la gente peligrosa estará aislada, sujeta con camisas de fuerza…”

Y llegó el día, era un lunes de febrero. Al sonar el despertador me dije “¡ya ha llegado el momento de empezar!”. Cogí mi uniforme y me fui decidido a vivir una nueva experiencia. Al llegar allí, me sentí más tranquilo al ver a algunos de mis compañeros, entre todos nos tranquilizábamos diciéndonos “¡seguro que nos irá bien…!” y empezamos la reunión con nuestro tutor. Al rato, me acompañó a la que sería mi unidad durante un mes, durante el camino iba muy nervioso. Al llegar, me dije “tranquilízate, si saben que tienes miedo será peor…”. Así que tomé aire y conocí a mi enfermero referente. Estuvimos hablando durante un rato y en una de ésas empezó a reír, ya que le pregunté: ¿puedo ver las habitaciones blancas y acolchadas?, a lo que él me respondió “¡aquí no hay!, eso como las camisas de fuerza…. ¡ya no existen!”.
Al rato, conocí a los pacientes. La verdad que me sorprendí gratamente. Al finalizar mi primer día llegué a casa contento, explicando a mi familia como me había ido: “ni camisas de fuerza, ni habitaciones acolchadas, ni gente encarcelada, no me han hecho nada malo…”. Todo lo contrario,  la verdad que me sentí muy bien. A medida que iban pasando los días, fui cogiendo más confianza en mí mismo, ya me sentía capaz de hablar a solas con ellos, pasearme por la unidad sin mi enfermero… La verdad, cada día me gustaba más la salud mental.

Finalmente, llegó mi último día. Parecía mentira, pero no quería irme. La verdad que me había sentido muy bien durante todo el mes, superando mis inseguridades y cambiando mi idea completamente, hasta el punto de hablar con el supervisor por si cabía la posibilidad de trabajar allí durante los meses de verano. Les dejé mi currículum y al mes me llamaron para decirme que me daban una suplencia de vacaciones. No me lo podía creer y más después de todo lo que había pensado antes de iniciar las practicas.

Actualmente, mi idea sobre la salud mental ha cambiado por completo, está claro que siempre existe el riesgo de que pueda sucederte alguna cosa durante una agitación puntual, pero no porque hablemos de personas con patologías mentales, si no porque como personas que son, en determinados momentos no son capaces de autocontrolarse y es aquí donde nosotros intervenimos. Por lo tanto, después de esta experiencia, considero que el hecho de no conocer nos hace estigmatizar mucho éste ámbito, ya que después de tener un contacto con ellos mi idea sobre la salud mental ha cambiado, hasta el punto de estar estudiando, actualmente, un máster en salud mental.



Finalmente, quiero recomendar a todas aquellas personas que también han sentido miedo alguna vez, que intenten acercarse, para conocer en primera persona la realidad de este ámbito.

2 comentarios:

  1. Jessica "estudiante de 3º)18 de abril de 2014 a las 3:01

    ¡Buenos días!
    La verdad, seque me siento muy identificada con este relato, ya que yo me encontré más o menos con la misma situación.
    Este año, estoy cursando 3º de enfermería y me tocó ir a un centro psiquiátrico; antes de ir (a parte de muchísima curiosidad) me daba miedo el no conocer el qué y con quién me iba a encontrar allí. He de decir, que una vez acabadas mis prácticas en este centro salí con ganas de saber e interesarme más por el mundo de la salud mental. Me sentí muy cómoda y para nada sentí miedo en ningún momento.
    También aconsejo, que quien tenga posibilidad, se acerque un poco a este ámbito, ya que os aseguro que os sorprenderá!

    Un saludo chicas

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  2. Hola :)
    Yo también soy estudiante de enfermería, y la verdad es que coincido bastante con el relato y con la opinión de Jessica.
    Es un mundo al cual has de acercarte para poder conocerlo realmente y así poder empatizar. Entiendo que sea difícil empatizar con ellos, por el hecho de que la mayoría de información que recibimos sobre la salud mental se basa en agresiones.

    Ánimo con el trabajo!

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